• Inmaculada Izquierdo

LA SANACIÓN DEL ÚTERO

La Diosa Seckmet me dice…

 “Aquel que alcanza postrarse ante mí, entrado en mi Guarida Sagrada , y se abre a que mi rugir aparte las sombras que encadenan su vientre… nunca dirá que su viaje hasta aquí es un simple paseo por el Nilo… sabrá que ha conectado con el río que fluye debajo de las aguas, el que lleva la fuerza vital de todos sus campos , el que entrega la corriente de su creación..” 



La energía de la Diosa fue expulsada de nuestro  paraíso, un orden y equilibrio era alterado por unas fuerzas agresivas que sin piedad retiraban  la energía femenina. La conexión con lo que se “ siente”, con aquello que está “ahí” pero no se puede aprender con la razón, lo intuitivo, lo sagrado…  Siglos de condena acompañan a la humanidad ante la pérdida del rostro femenino de Dios… En está “oscuridad” en la que la humanidad ha sido sometida, un resplandor plateado no ha dejado de recordar el poder de las mareas , los ciclos de la naturaleza, y en sus manifestaciones  sólo visibles para aquellos que no perdieron el idioma ancestral,  han cobijado el susurro del corazón de la Diosa, que aún desterrada, no consiguieron que desapareciera…  Política, intereses materiales, religiones que han mancillado la palabra Amor, tendieron una capa de acero para separarnos de “aquello” que entrega vida, de la creación. Una energía de miedo nos acompaña creando un karma colectivo , con lo cual pesa a todos a través de nuestras cargas generacionales. Los cantos y bailes a la luna han permitido que el legado no se haya perdido y es así como algunas mujeres han mantenido viva la “voz” de la Diosa… Un idioma que sigue hablando a través de todos los medios de vida naturales que laten en la tierra… El útero femenino, es el símbolo de la conexión con lo “no manifestado”, la Diosa.  La matriz es un cuenco sagrado, centro receptivo y perceptivo , donde se encuentra la mayor fuerza vital lugar donde habita la vitalidad, el entusiasmo, la conexión con nuestro poder creador, centro energético para tomar nuestras decisiones, lugar donde lo “no manifestado” se engendra para tomar forma, sin duda la cuna de nuestro instinto. Estar desconectadas de nuestro útero es vivir alejadas de nuestro “lugar sagrado” , y perder la posibilidad de “vivirnos” plenamente conscientes de nuestro potencial generador de vida.. ¿Que es sanar nuestro útero?  Es reconectarnos con la energía femenina, encontrar de nuevo y comulgar con nuestra Sacerdotisa interna, la Maga, la Bruja, la que sabe que no hay mayor sanación que aquella que se aleja de todo lo que destruye, ensucia, y nos aparta de nuestra esencia.  Lo experimentado, no sólo en este cuerpo sino en otras encarnaciones, busca ubicación en nuestra memoria.. el pasado no puede “resetearse”, ni borrarse, todo aquello que no está resuelto, no para hasta que es visto y escuchado, y en ocasiones se presenta en forma de lo que llamamos enfermedad… Olvidarnos  de que nuestro  útero es un “cáliz” y no estar en conexión con él,  nos lleva a un deterioro físico, emocional y mental.  Es evidente que todas las cargas familiares si no se ajustan, integran ,pasarán de generación a generación.. pero.. ¿Hasta qué punto debemos heredar aquello que en consciente ya no deseamos? Cuando una mujer toma las riendas y la responsabilidad de su vida, se reverencia ante la mujeres de su familia, ni las desprecia, ni se avergüenza, ni huye de ellas, al contrario, convierte el vientre familiar en algo sagrado, transforma en maestría propia aquello que otras hicieron para que ella aprendiera a recordar otra manera de manifestarse desde su vientre de mujer… No hay víctimas ni verdugos, no hay culpables ni  inocentes.. sólo desde esta gran verdad alcanzamos el principio de  sanar nuestro útero, y es bien cierto que hay varios agentes externos a nosotras que han contribuido a que nuestro cáliz sagrado haya sido mancillado, pero no puedo obviar que hemos sido nosotras, las mujeres, al estar desconectadas de nuestro femenino, las primeras en destruirnos a nosotras mismas, la falta de conexión con nuestro jardín interno, nos ha impulsado a  vivir masculinizadas y agresivas con nosotras mismas y con otras mujeres…  El primer viaje es regresar a todas aquellas heridas que consciente, o inconscientemente hemos causado a otras mujeres, cuantos “úteros” hemos dañado y con lo cual, cuanta pérdida de dignidad hemos entregado al mundo… La mujer es un canal femenino en la Tierra, y la Diosa está ligada al poder de nuestro vientre, a la que tomamos consciencia desde la humildad de la importancia de mantener nuestro útero sano, una fuerza nos une directamente a la energía del corazón con lo cual, a la presencia del Ser y su Totalidad, desde ahí entramos en la comprensión que todas somos el útero de la Diosa, y que somos nosotras las unas a las otras las primeras que debemos unirnos en una intención de amor hacia la presencia de ser mujeres en la Tierra… Desde la sexualidad también nos hemos destruido, la mujer que ha dado sexo a cambio de amor, que ha entregado su recipiente para que este haya sido “llenado” y permitido que cualquier hombre lo haya “violado”, masturbándose en él, utilizándolo como cuenco receptor de un puro instinto animal, ha acentuado las heridas sobre el femenino y el precio a pagar ha sido muy caro… Enamorarse a través de practicar sexo con hombres alejados de la suavidad, la sensualidad y el respeto al vientre, provoca el despertar de naturalezas que sólo se enamoran a través de los contactos físicos, con lo cual, es un amor a las relaciones sexuales, es una abertura a recibir, que lo único que crea es un vínculo, un cordón con la otra persona desde el sexo,  este hecho no sólo perjudica a la mujer también perjudica al hombre, él también esta perdiendo su “ánima” su parte femenina…para las mujeres es bueno que el hombre vea en ellas a una ”Diosa” , para que ella pueda entregarse a él de una manera “holística”, pudiendo confiar en esa entrega.. Un hombre que reverencie lo femenino, es lo que precisa una mujer para sanar su vientre en la sexualidad y así limpiarse de todos los restos de energía que residen en ella de antiguas relaciones insanas… Somos nosotras , las mujeres, las que debemos atraer  y acercar a hombres, deseosos de algo más que encontrar el amor en caminos inciertos, somos nosotras las mujeres las que debemos observar cual es el estado de nuestra mente, cuales son nuestros pensamientos, ya que cuando nos referimos a sanar no es sólo a una enfermedad física ya manifestada, eso ya es el final de todo un proceso… La raíz es mental— emocional, se manifiesta día a día, ya que lo que vivimos  no es mas que un reflejo de como son nuestros pensamientos y de que es aquello que nos aleja de nuestro verdadero poder y acceder a la esencia de lo que somos.. Con lo cual, la sanación de nuestra mente, el cambio de nuestros pensamientos, la unión con nuestra fragilidad ,nos lleva a poder manifestar en la tierra lo que realmente somos  por un lado y a evitar manifestaciones físicas por el otro.. Sanar es desencadenarnos de las “causas”.. entrar en una comprensión de nuestro pasado , ya que no dejará de presentarse en nuestro presente si no es soltado y liberado.  Hay que limpiar el karma, nuestra manera de accionar y reaccionar.. Cuando la mente ha comprendido, la sanación física se produce por sí misma…La mujer liberada de la coraza de su pelvis empieza a sentir que su energía fluye de nuevo, bañándose entre aguas blancas y rojas, se prepara para “gestar” y empezar el camino que la llevará al encuentro con su “estrella”, la inspiración propia , reflejada en las salas de la luna, comulgará de nuevo con sus ciclos, se abrazará a si misma en su luna menguante, se fusionará en su luna nueva, revisándose para su próximo modelaje, y así en su luna creciente,resplandecerá llena de vida, para iniciarse en un nuevo ritmo y ciclo, danzando “desnuda” en su luna llena, y así mostrarse al mundo cristalina y pura , dispuesta a entregar en todo su esplendor  su obra a la tierra, como hija de la Luna, Guerrera de la Diosa, la que se emociona al llevar en sus manos el Cáliz Sagrado de una Sacerdotisa que ya puede enseñar a los hombres lo que es poder vivirse desde un Mago que se reverencia ante la belleza de un femenino que de nuevo empieza a manifestarse en la Tierra… Sanar el útero, es abrir al mundo a una nueva posibilidad de vida, es, que el firmamento pueda contemplar que en la tierra los seres humanos han devuelto el femenino y Dios Padre en el cielo, sonríe al contemplar de nuevo a la Diosa en la Tierra… Inmaculada Izquierdo.





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